El Entorno

Lo que nos rodea

Nuestro entorno

La Cumbre guarda lugares singulares para el deleite de sus visitantes, como pasear por sus calles, adentrándose en ellas sin rumbo, buscando rincones por sus callejas estrechas. Sube a la Plaza de España, donde se encuentra El Ayuntamiento, conoce su torre del reloj y su famoso rollo de piedra del S XVII, visita La Iglesia de Ntra Sra de la Asunción, Edificio del S XVI de estilo románico.

Un buen plan de mañana es pasear hasta el paraje de La Jara – Ruta SL CC 250 El Meandro del Gibranzos. Se trata de un sendero local de 8 km. de dificultad baja que te muestra el paraje de La Jara y La Puente del S XVIII. El itinerario te lleva a un mirador sobre el que tendrás una soberbia panorámica de uno de los mejores meandros del rio entre una vegetación autóctona de encinas y matorral de jara, retama y cantueso.

PIO-4 Punto de interés ornitológico- Carretera de La Cumbre a Ibahernando CC-V-57 que te permite disfrutar de las principales especies de la pseudoestepa de la comarca. Se trata de un enclave valioso para las aves adaptadas a este tipo de paisaje como: La Avutarda, Sisón, Aguilucho, Cenizo, Calandria o la Cogujada común o Carraca.

No será rareza avistar grandes rapaces como los Buitres Leonados y Negros y otras de mediano tamaño como el Milano Negro o Culebrera Europea.

El placer del pueblo

La Cumbre, un pueblo de verdad, su clave… la sencillez.

Un valor añadido es que recorras el entorno a pié o en bicicleta, observando sus colores y matices, disfrutando de la tranquilidad y serenidad que te aporta el mundo rural, el aire puro, el olor a leña en invierno, el canto de los pájaros, los animales, las amapolas, los tonos lilas en primavera o el pardo en verano.

Disfruta de su Piscina Municipal, lugar de ocio en época estival. Refréscate en las horas del día cuando el calor aprieta y luego sucumbe a una larga siesta a oscuras, donde nadie te molestará, como paréntesis hasta la llegada de la tarde noche donde todo vuelve a empezar.

Qué mejor plan que un fin de semana en un pueblo pequeño de interior, disfruta de sus noches de verano, tómate unas tapas o raciones en las terrazas – al sereno o realiza paseos nocturnos y observa las maravillas que ofrece el cielo estrellado en esta zona de escasa contaminación lumínica.

Todo el mundo debería experimentar unos días de pueblo en verano. La vuelta a los orígenes, a lo natural.

El pueblo en verano crece. Por las noches las calles se convierten en un desfile de sillas, de gente que sale a tomar el conocido fresco. Apreciarás realmente alejarte del temido tráfico, del asfalto. En ocasiones escucharás por la mañana el silbido del afilador, algún pregón del ayuntamiento o a los vendedores ambulantes anunciando por las calles su género. Podrás ir al Mercadillo sin prisas, en La Cumbre se celebra dos días a la semana.

Puedes hacer un tour por las fiestas de los pueblos vecinos o adentrarte en las fiestas propias, que
empiezan desde el 15 de Agosto. Todo se viste de gala, calles adornadas, luces de fiesta, peñas preparadas, verbenas de noche, feria infantil de día.

Gastronomía

No puedes irte de la zona sin degustar sus platos típicos como: quesos, embutidos procedentes del cerdo ibérico, jamones, chorizos, salchichones, patateras, espárragos trigueros, criadillas de la tierra, y otras recetas que han pasado de generación en generación, como las migas extremeñas, el gazpacho, el frite, la caldereta de cordero, la moraga y el cochinillo. Sin obviar los dulces típicos como las roscas, las flores, las perrunillas y los mantecados, entre otros.